El
padre Moledo fue asesor de ACDE desde los comienzos de la entidad
hasta su muerte en 1988. Nos dejó un legado paternal de amor
por Cristo y compromiso con nuestra vocación empresaria. Una
característica que podríamos llamar atípica del
Padre Moledo como sacerdote, fue su capacidad para comprender mucho
antes y más profundamente que otros, los problemas que enfrentaba
el empresario. Esto le permitió ser El Pastor de empresarios,
por excelencia; Pastor en el sentido más estricto y bello de
la palabra.
Siempre
alentaba a los dirigentes a realizar cambios necesarios para el
mejoramiento de la asociación.. El Padre Moledo nos marcaba
claramente: "ACDE cambia para seguir siendo ACDE".
Moledo decía: "hace treinta años que estoy trabajando
con empresarios. Cuando empecé me habrá costado unos
cinco años entenderlos. Cinco años de callar, mirar,
oír, auscultar, esperar. Entonces aprendí a respetarlos
y admirarlos". Y sigue más adelante: "el empresario
que no es austero no es un buen empresario, porque no conoce el verdadero
valor de la riqueza. Lo que ennoblece a la riqueza es la inversión
convertida en productora, factor de abundancia". |